6 malos rasgos que un gerente del siglo XXI debe eliminar

¿Todos los gerentes pueden ascender en una compañía en base a sus capacidades? Tal vez sí, pues el conocimiento y habilidad adquirida con los años es un gran plus. Sin embargo un trabajador (los gerentes y ejecutivos también son trabajadores) es una suma no solo de habilidades, sino también de costumbres y actitudes. Si alguna de estas son nocivas para el entorno de trabajo, el ejecutivo será despedido. En un reciente artículo de la revista Forbes, el columnista Josh Linkner enumeró características comunes que no tienen futuro en un gerente. Veamos cuales son:

1. Su agenda personal viene primero

Un buen líder debe tener a los objetivos de la compañía como guía de su trabajo. Cuando alguien antepone sus propios objetivos a los del equipo de trabajo, causa un daño a este último, afectando a la grana mayoría. En cambio cuando se encamina por los objetivos correctos, al compañía va bien y por ende el bienestar debe alcanzar al resto del equipo. Es cuestión de simple lógica.

2. Esconde información

Un gerente que lidera una empresa debe tener transparencia y comunicación con su equipo. Esto implica a las buenas y malas noticias. Esconder información negativa de la compañía no es bueno, porque su único efecto será que cogerá desprevenido a los miembros del equipo. Al contrario, un buen jefe comparte lo que sabe con sus colegas y juntos tratan de obtener una solución a los problemas.

3. Tratan a las personas según su cargo

Hay muchos gerentes que caen en este error propio del siglo pasado. Sin embargo, hoy que hablamos de equipos de trabajo no es dable tal actitud, pues solo genera resentimientos y falta de confianza. Un mal gerente será halagador con su jefe y brusco con su secretaria. La amabilidad y buenas maneras son inherentes a los buenos líderes, pues ellos saben de la importancia de cada miembro del equipo. Recuerda que tener favoritos no es bien visto por el resto de los colaboradores de una empresa.

4. No da crédito al equipo

Un buen líder asume los errores cuando un proyecto no resulta y da el crédito a quien corresponda cuando una tarea se ha realizado de manera eficiente. El error sería todo lo contrario, es decir humillar a un miembro del equipo en los fracasos y vanagloriarse a si mismo cuando hay éxito. Este tipo de líder no merece el respeto de ningún miembro del equipo y solo conducirá al fracaso del proyecto.

5. Sabotea las ideas diferentes

Todos los debates en un equipo de trabajo son saludables, pues permiten obtener nuevas ideas, nuevas visiones para encarar el trabajo, además de realizar una corrección al trabajo actual. El mal líder desestima las ideas o proyecto que contravengan su visión, un buen líder consulta la viabilidad con los demás miembros.

6. Desestima la cultura corporativa

La cultura corporativa es el activo más valioso de toda organización. Un ejecutivo con poco compromiso hacia esta cultura es perjudicial para toda la organización, pues dará una visión diferente para su equipo. En dicho escenario, muchas veces es necesario despedir a profesionales con buenas habilidades pero con pocas intenciones de involucrarse con el espíritu corporativo. Así funcionan los negocios.

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