¿Cómo empiezo mi negocio?

En primer lugar, para definir la idea de negocio o proyecto vamos a imaginarnos que deseamos implementar o poner una planta o fábrica para confeccionar calzado.

De manera simultánea aparecerán algunas interrogantes que debemos resolver, por ejemplo: ¿con qué antecedentes cuento para hacer realidad mi negocio de calzado?, ¿tengo conocimiento del proceso?, ¿quiénes y cuánto me podrían comprar?, ¿qué tipo de calzado debo producir?, ¿en qué cantidades?, ¿tengo que poner un local y dónde debo ubicarlo?, ¿qué materiales debo emplear?, ¿qué otros insumas o recursos requiero?, ¿cuánto de dinero debo tener   para qué?, ¿a cómo me va a salir cada par o cada lote de zapatos?, ¿a qué precio debo vender cada par?, ¿con quiénes debo contar y qué características deben reunir para que mi negocio sea un éxito?, ¿sería preferible poner este u otro negocio?, ¿cuál va a ser mi ganancia?.

Todos estos antecedentes nos va permitir estimar algunas ventajas o desventajas de asignar un dinero y/ o recurso para producir zapatos.

Por tanto, un proyecto de negocio puede definirse como un conjunto de antecedentes que nos permite conocer las ventajas y las desventajas económicas que se derivan de utilizar mis recursos (que son escasos) para la producción de determinados bienes o prestación de servicios.

¿QUÉ ASPECTOS COMPRENDE LA IDEA DE NEGOCIO?

Las materias básicas de un proyecto podemos agruparlas en capítulos, que responden a las preguntas que nos hicimos en la parte de antecedentes. Estos capítulos son: Mercado, Estudio Técnico, Organización, Inversiones y Financiamiento, Presupuesto de Costos e Ingresos y, Evaluación.

1. Mercado

Se estudian las necesidades que se presentan en el mercado y aún no se atienden. Se trata de determinar cuánto se puede vender y a qué precio, considerando que habrá otros vendedores (competencia). Se especifican las características del producto y su comercialización.

Es necesario conocer cuáles son las características de la demanda. Es decir, quiénes son los que requerirían el producto o servicio y qué cantidad estarían dispuestos a comprar. Cuando nos referimos a quiénes, es necesario identificar sus características, tales como: sexo, edad, capacidad económica, ubicación de sus viviendas, etc.

Datos que serán sumamente útiles para orientar nuestros productos o servicios. Ejemplo: Para mi negocio de calzado, sé que todas las personas utilizan al menos un par de zapatos, pero lo que debo saber es ¿quiénes y cuántos serán mis posibles compradores?, ¿dónde se encuentran?, ¿cuántos pares de zapatos compran anualmente?, ¿a qué precios compran cada par de zapatos?.

A continuación se deben estudiar las características de la oferta, es decir, a los demás productores o vendedores del mismo producto o servicio o similares. Luego de identificar quiénes son, y cuánto venden; estudiaremos sus características, tales como: ubicación, sistemas de comercialización, estrategias de venta, clientes, etc. Datos que nos permita plantear nuestra estrategia. No olvidemos que también forman parte de la oferta los productos sustitutos, es decir, aquellos que podrían sustituir el producto principal (por ejemplo, el té es un sustituto del café).

Ejemplo: Si mi negocio es calzado, lo que debo saber es ¿quiénes son los productores de calzado que venden a los mismos clientes que yo seleccioné?, ¿qué cantidad de pares vende cada uno de ellos?, ¿dónde venden sus productos?, ¿cómo o qué hacen para vender?, ¿a qué precio venden cada par de zapatos?

El saldo del mercado es la diferencia entre la oferta y la demanda. Cuando la demanda es superior a la oferta, entonces tenemos una demanda insatisfecha, que nuestro producto podría atender.

Algunas veces podremos encontrar que el mercado se encuentra satisfecho, es decir, no hay demanda insatisfecha, pero ello no significa que no tengamos oportunidad para nuestro negocio. Muchas empresas se han creado para entrar a competir en mercado equilibrados (oferta igual a la demanda), pensando en reemplazar una parte de la actual oferta, mejorando la calidad, los servicios o prestando servicios adicionales.

2. Estudio técnico

Tiene el propósito de describir las características técnicas de la producción o prestación del servicio. Se identifica el flujo que seguirá el proceso con todo detalle, así como los equipos, maquinarias, insumas y materias primas que se requerirán, indicando sus correspondientes cantidades y características.

El estudio técnico también nos indicará el mejor lugar donde se debe localizar nuestro negocio, teniendo en cuenta el acceso a todos los recursos y los costos de traslado de insumos, materias primas y productos finales.

3. Estudio de la organización

Nos indicará cuál es la mejor alternativa de constitución y organización de la empresa, desde su formalización hasta la estructura que adoptará para cumplir con la mayor eficiencia sus labores de producción, logística, administración, ventas, etc. Nos indicara qué áreas o unidades deberá tener y cuál será el perfil de cada puesto. Así se facilitará el proceso de contratación del personal que reúna las mejores cualidades o competencias, de acuerdo con las necesidades de la empresa.

Toda empresa, aunque se trate de una microempresa o pequeña empresa, debe tener claramente establecida su organización, inclusive en el caso que no se disponga de mucho personal. La empresa podría estar constituida solamente por el propietario y una persona adicional, pero cada una de ellas deberá tener una función muy claramente establecida a fin de evitar duplicar esfuerzos o de tener vacíos de función. En ese caso se deberán tener claras todas las funciones y tareas que deben realizarse y distribuirlas entre las personas que trabajarán en la empresa.

4. Inversiones y Financiamiento

En esta parte se calcularán las inversiones totales que se necesitarán, tanto en activos fijos (equipos y maquinarias) como en capital de trabajo o circulante (mano de obra, insumos y materias primas).

Si bien es ideal iniciar el negocio con todos los equipos y maquinarias que se requieren para la producción, podría ser suficiente sólo aquello indispensable para empezar la producción o prestación del servicio. No siempre es necesario tener todos los equipos o maquinarias; debemos considerar la posibilidad del alquiler de equipos o maquinarias, lo cual nos ahorra el tener que comprarlos. Actualmente existen algunos maquicentros o arrendadores de servicios que podrían facilitarnos la producción. Por ejemplo, para producir pan o pasteles, existen muchísimos hornos que podríamos alquilar, y no necesitaríamos comprar un costoso horno. Asimismo, muchos otros servicios pueden ser producidos por otras empresas más eficientes que nosotros, y resulta mejor y más barato alquilar sus servicios.

Una vez que hemos determinado los equipos y maquinarias (se les llama activo fijo), que deberemos comprar, tendremos que buscar la manera de financiarlos, es decir, cuáles son las posibilidades de comprarlos y con qué capital. Si dispongo del dinero suficiente, entonces puedo invertir mis propios recursos. Pero si me falta una parte del capital, podría recurrir a las fuentes financieras del mercado de capitales: un banco, una EDPYME, la Caja Municipal, las cajas rurales o cualquier otra institución que otorga créditos.

De otro lado, necesitaré adquirir materias primas, insumos y mano de obra. Al igual que en el caso de los activos fijos, estos componentes (llamados capital de trabajo o circulante), los podré adquirir con mis recursos propios y si no dispongo de ellos, entonces buscaré en el sistema financiero alguna institución que me otorgue un crédito para hacerlo.

Una práctica muy sana es evitar solicitar créditos por montos muy elevados que luego no podrían pagarse. El crédito es un instrumento que apoya la creación y el desarrollo de los negocios, pero nunca podrá sustituir los esfuerzos creativos del empresario. Los créditos son formas de conseguir capital para adquirir lo que necesitamos, pero podrían ser muy riesgosos si finalmente no se puede pagar la deuda.

5. Presupuesto de Costos e Ingresos

Se presenta un cálculo de costos e ingresos que resultarían del funcionamiento de la empresa y se incluyen en forma ordenada.

En el estudio de mercado hemos identificado nuestro potencial de ventas y colocaciones, así como los precios del mercado. Con estos datos, podremos proyectar los ingresos que nos reportará el negocio, sabiendo las cantidades y el precio al que podremos vender nuestros productos o servicios. Conviene hacer una proyección para un horizonte apropiado, tal como uno o dos años, en los cuales el negocio podría adquirir su estabilidad.

INGRESOS= Cantidad de productos vendidos x precio unitario.

De otro lado, es preciso realizar un cálculo de los costos en el negocio, no sólo en el proceso de la producción, sino en los esfuerzos de comercialización y administración. Estos cálculos se realizarán para el mismo horizonte que los ingresos, es decir, uno o dos años, hasta que se prevea la estabilidad del negocio. En estos costos se deberá tener en cuenta los costos directos de mano de obra, insumos, materias primas, depreciaciones, etc., también los costos indirectos de administración y ventas, como mano de obra, publicidad, etc. No forman parte de los costos, los gastos financieros, como el pago de interés bancario u otros, pues no forman parte del costo del producto, pero sí deberán ser calculados para conocer nuestro estado financiero.

COSTOS = pago de mano de obra + pago de materias primas e insumos + depreciación de equipos y maquinas

GASTOS = gastos de administración + gastos de ventas

COSTOS TOTALES = costos + gastos

La diferencia entre los ingresos y los costos, son la utilidad del negocio. Pero recordemos, el pago de intereses deberá ser deducido antes de decidir cuál es nuestra ganancia.

UTILIDAD= ingresos- costos totales

6. Evaluación

El objeto del estudio de un negocio es evaluarlo, calificarlo y comprobarlo. Esta tarea exige precisar lo que en la definición se llama maximizar ventajas y minimizar desventajas de la asignación de recursos y cómo se va a medir. La evaluación se efectúa con relación al objetivo principal del proyecto: obtener beneficios. Esta parte del estudio deberá decirme si es un negocio rentable o si es sólo una ilusión. Muchos negocios podrían parecer rentables, pero con una buena evaluación se podría determinar si realmente lo son. Por supuesto si mi evaluación me indica que no es rentable, podría pensar en desestimarlo o tal vez en hacerle algunos reajustes. El mismo estudio podría recomendarme algunos de los cambios que podrían operarse para conseguir la rentabilidad del negocio.

En esencia, la evaluación me indicará si los beneficios que obtendré cuando opere el proyecto son la mejor opción de inversión que tengo. Digamos, por ejemplo, que el banco me pagaría 5% por mi capital de 1000 nuevos soles, es decir, 50 nuevos soles. Pero si los invierto en un negocio, la renta que obtendré (o la ganancia), será solo de 4%, esto es 40 nuevos soles; en ese caso es mejor colocar mi capital en el banco y no hacer el negocio, porque me pagará 10 nuevos soles más que los que ganaría con el negocio. Si mi ganancia por el negocio es de 5% resultaría indistinto colocar el dinero en el banco o hacer el negocio, por lo que tendría que evaluar si conviene utilizar mi tiempo en el negocio o en conseguir un trabajo en otra empresa.

Incluso, en el caso que mi negocio me rente (es decir me dé una ganancia) 6%, tampoco se puede asegurar que sea rentable y que no perderé dinero, pues aunque el banco me pague 6% en intereses, podría ocurrir que la inflación durante ese año sea de 7% y por lo tanto perdí dinero.

La evaluación tiene en consideración esos elementos y algunos otros que se encuentran ocultos a nuestra mirada cotidiana. Un ejemplo de evaluación financiera consiste en calcular los beneficios a obtenerse a lo largo de un periodo futuro, aplicándole una tasa de actualización y luego compararlos con los costos totales, también actualizados, en que se incurrirá durante el mismo periodo. Esta relación se le llama beneficio-costo, y debe quedar demostrado que los beneficios son mayores que los costos.

Otro instrumento de evaluación consiste en calcular la proporción en la cual se podría recuperar el capital invertido. Se le llama Tasa Interna de Retorno (TIR) y al igual que el beneficio-costo, debe demostrarnos que el proyecto es rentable. Si no fuese así tendríamos que descartar el proyecto o redefinido.

Bibliografía

Portilla Valdivia,  Arturo y Villasante Benavides, Alonso . (2006) Formación personal y gestión empresarial para jóvenes líderes. Arequipa, Perú.

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