Cuidado con las Altas Expectativas

Peter Bregman es un asesor estratégico para directores ejecutivos y sus respectivos equipos de liderazgo. Y hasta hace poco se publicó su libro “18 minutos” en el que advierte sobre la trampa que puede significar las Altas Expectativas.

De hecho tener Altas expectativas demuestra lo que estamos dispuestos a conseguir ya sea a nivel personal o profesional. Podemos recibir la admiracón inmediata de las personas o amigos asi como un halagador aplauso.  La trampa según Bregman está en la costumbre que podemos desarrollar al establecer un marco mental de “siempre alto”. Entonces podemos juzgar a una persona de perezosa o irresponsable e incluso inepta. Podemos caer en este tipo de conducta intolerante no solo en nuestro trabajo o negocios sino; también con nuestros seres queridos. Comparte Bregman sobre la discusión que tuvo con su hija por no haber hecho las cosas de una manera. Luego reflexiona: “Ella hace lo mejor que puede”, llegando a la conclusión que antes que juzgar a una persona sobre un resultado negativo, lo primero que sería mejor sentir es Compasión. Esto llevará desarrollar una actitud de colaboración y en lugar de ser personas repulsivas; seremos  dignos de confianza y por ende ser más eficaces.

Por otro lado, las altas expectativas pone en jaque las decisiones que se deben tomar rápido. Cuando se tiene altas expectativas y aparece un problema que amenaza ello, es difícil tomar una decisión, debido a que siempre estamos pensando más de 2 veces cual es la mejor forma de solucionarlo. Bregman cuenta que cuando desarrolló esta casi neurótica forma de ver la vida, se dio cuenta que la altas expectativas habían sembrado una trampa que le impedía decidir que color de bicicleta seria mejor. Se tardó varios días antes decidir y aún después de ello, pensaba si mejor hubiese sido comprarla de otro color.

Las expectativas altas en los negocios pueden ser muy positivas por las metas que se están trazando con planeación estratégica; sin embargo no engendremos el gusano de la intolerancia y la indecisión.

fuente: hbr.org

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