Distinguiendo los deseos de las necesidades

La diferencia entre una necesidad y deseo una es bastante simple. Como ejemplo podemos colocar la compra de un helado de chocolate en una tienda. La necesidad puede ser saciar la sed (a la vez que nos damos un gusto). El deseo surgirá cuando a ese helado le coloquemos chispas y demás grajeas, que lo aumenta de precio. De igual forma sucede al comprar una camisa, que cubre la necesidad de vestido. Puede que encontramos una muy funcional, pero al final deseamos una prenda de diseñador, sobre todo por el estatus antes que por su calidad o durabilidad.

Seguramente ya has distinguido estos deseos y necesidades reales. Y siendo sinceros, todos hemos cubierto necesidades con deseos en productos y servicios. Eso no es malo, pues después de todo también requerimos darnos algún gusto. El problema es cuando hacemos de la adquisición de estos deseos un estilo de vida, pasando por encima por las necesidades reales que tenemos. ¿Escuchaste de gente que comprar un nuevo televisor LED pero a fin de mes tiene problemas para pagar la cuenta de luz? Seguramente se dejaron llevar por la compra de deseos antes que por cubrir sus necesidades básicas. Ese es el inicio de las deudas, hipotecas, problemas de salud, familiares, etc.

¿Cuál es la solución?

Pues simple, comprender nuestras necesidades reales y las posibilidades económicas para costearlas. Luego podemos pensar en cubrir los deseos. Ten en cuenta que en la actualidad, sólo se necesitan cuatro cosas para sobrevivir:

– Un techo sobre su cabeza

– Suficiente comida y agua para mantener su salud

– Atención básica de salud y productos de higiene

– Ropa (justo lo que necesita para estar cómodo y vestidos apropiadamente)

Todo lo que va más allá de esto, como una casa grande con piscina, ropa de marca, alimentos importados y bebidas de lujo, un coche nuevo, son deseos materiales.

¿Eso significa que usted sólo debemos comprar las cosas que necesitas? No, en absoluto. La vida está hecha para ser vivida, no para sobrevivir. Necesitamos disfrutar de algunas necesidades, convirtiéndolas en una verdadera experiencia que podremos recordar con felicidad. Pero recuerda, esta experiencia debe darse en la medida de nuestras posibilidades, sin caer en lujos exagerados. Cubre las necesidades básicas, y luego podemos empezar a cumplir nuestros deseos.

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