La innovación no es un cliché, es una disciplina.

Existen corporaciones que han seguido disciplinadamente la filosofía de la innovación. Uno de los ejemplos más tangibles es de la empresa Sony. Desde algunos años Sony ha liderado el mercado en productos electronicos. No nos vamos a ocupar de su etapa meritoria de inicio, desde los talleres en Japón luego de la devastación de la segunda guerra mundial y el desastre economico de ese pais. Sino observemos con detenimiento que aquella filosofía de Sony le ayudó a ser lider y seguir siendo el lider de ahora.

Desde que Sony empezó con la innovación no se ha detenido. Trajo a necesidad ciertos productos. Ahora nadie se imagina un movil sin Mp3 y sin cámara. Cuando uno es lider hay que caminar muy rápido sino la competencia puede tomar la delantera. Siempre el segundo o tercer lugar o incluso otros más inferiores, buscan imitar al primero con la esperanza de generar sus mismos resultados. Si Sony tendría a la innovación como algo en lo que creyera profundamente no podría seguir siendo el lider porque sencillamente la competencia lo hubiera alcanzado y sobrepasado.

Por otro lado  hay un concepto erróneo en todo esto y es e es que la innovación y la creatividad son las mismas cosas. Las empresas que caen en esta trampa de pensar que la mejor manera de resolver el problema de la innovación es poner a una amplia gama de pensadores de cerebro derecho, en una habitación, y pedir que piensen en ideas impresionantes. No hay duda de que las ideas impresionantes sirven como insumo importante que puede conducir a un impacto, pero si las empresas detienen la generación de ideas, están destinados a sufrir resultados decepcionantes. Según se señala en Little Black Book, “La innovación es un proceso que combina el descubrimiento de una oportunidad, Blueprinting una idea para aprovechar esa oportunidad y la aplicación de esa idea para lograr resultados. Recuerde -. Ningún impacto existe sin innovación”

Fuente: hbr.org

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